La industria agrícola de la Alcalá de 1752 iba muy ligada en número como es de esperar, a la cantidad que había de cada cultivo. Así, el mayoritario cereal, contaba con 16 molinos harineros y 11 molinos de pan, por tan sólo 4 molinos de aceite para la escueta plantación de olivos. Había además, 1 salina, 3 batanes, 4 cantarerías, 3 tenerías y 1 atarazana.
La salina que poseía Alcalá la Real, estaba situada en el sitio de Filique, (hoy término de Castillo de Locubín), y por su propiedad y usufructo se pagaban 1210 reales.
La mayoría de los 16 molinos de harina, estaban arrendados. Se ubicaban cerca de los núcleos de población, junto a pequeños pero rápidos caudales, siendo necesaria una caída de agua importante. Entre sus propietarios había clérigos, conventos e incluso la nobleza, como el Conde de Humanes, que por aquellas fechas probablemente era D. Fernando José de Carvajal y Sotomayor (VI Conde de Humanes), o el Marqués del Cadimo que en aquel año era D. Manuel Alonso de Gámiz y Leaegui (IV Marqués de Cadimo). Los propietarios de los molinos de harina eran:
- José de Aranda tenía 3 molinos en el sitio del vao, extramuros del Castillo de Locubín.
- Francisco Zefalba 1 molino en el sitio del Cubillo.
- El Conde de Humanes tenía 1 molino en el Nogueral.
- El Monasterio de Padres Cartujos de Granada tenían 1 molino en el sitio de las Juntas.
- El Marqués del Cadimo 1 molino en la Ribera Baja.
- Alonso Pineda otro molino en Ribera Baja.
- Nicolás Moreno otro molino más en Ribera Baja.
- Manuel Ibáñez, que era capellán, poseía 1 molino en la Ribera Alta.
- Catalina Jerez, tenía otro molino en Ribera Alta.
- El Convento de la Encarnación también tenía un molino en la Ribera Alta.
- 2 molinos tenía Baltasar de Castro en Frailes.
- Francisco Alcaide poseía 1 molino en la Fuente del Rey.
- Juan de Alcalá tenía 1 molino en el Guadalcotón.

Existían 4 molinos de aceite cuyos propietarios eran:
- José de Aranda, 1 molino de aceite en el Castillo de Locubín.
- El Convento de Santo Domingo, tenía 1 molino de aceite en el sitio del Picacho.
- Fernando Montijano de la Rosa era propietario de otro molino de aceite en el sitio del Caño.
- Fernando Marrón tenía también 1 molino de aceite en la Camuña.
Un batán era una máquina destinada a transformar unos tejidos abiertos en otros más tupidos. Funcionaban por la fuerza de una corriente de agua que hacía mover una rueda hidráulica, que activa los mazos que posteriormente golpeaban los tejidos hasta compactarlos. Estas máquinas, que se empleaban mucho en España, estuvieron en funcionamiento hasta finales del siglo XIX. Mientras estuvo en activo, el batán funcionaba desde el mes de febrero hasta junio. Durante el verano permanecía cerrado porque el río no tenía suficiente agua para su accionamiento y en el invierno no se podía utilizar porque era muy difícil el secado de las mantas. El emplazamiento de los batanes siempre era en la orilla de los ríos para aprovechar la fuerza hidráulica. Había 3 batanes en Alcalá:
- 1 de José de Aranda en el Castillo de Locubín.
- 1 de Andrés de Torres en Frailes.
- 1 de Nicolás Moreno en la Ribera Baja, que lo tenía arrendado.

De los 11 hornos de pan, o «pan cocer» (como se decía), la mayoría también estaban arrendados. Pertenecían a:
- Mª Teresa Montijano en la Tejuela
- Segunda Antonia de Miranda, que era religiosa en el Convento de la Encarnación
- Juan Fajardo en la calle Antón Alcalá
- Gabriel Ramírez de Aguilera en el Llanete del Conde
- Mª Mercedes, religiosa también del Convento de la Encarnación, poseía uno en la calle de las Monjas
- Otro era propiedad de dicho Convento de la Encarnación, en la calle Caridad
- Antonio González en la calle de los Caños
- María de Arroyo en la calle Veracruz
- Juan de Villalta en la Tejuela, que no estaba funcionando.
- Alfonso de Alba en la calle Bordador, que tampoco funcionaba.
- José Cabezo, que era presbítero, en la calle Braceros.

Qué importante sería en aquella época la alfarería. En muchas poblaciones, hay calles denominadas «cantarería», que antaño estaría pobladas de establecimientos en los que se fabricaban y vendían vasijas, cántaros, y otros útiles de barro. En Alcalá había cuatro:
- Juan López Dávila en la calle Écija
- Lorenzo López en la Tejuela
- Juan López de Ávila, el menor, también en la Tejuela
- Isabel de Córdoba en la calle Antón Alcalá

En las tenerías, se practicaba un oficio artesanal, hoy casi desaparecido, como es el curtido de pieles. Alcalá contaba con 3 de estos talleres:
- Manuel de Castro en el sitio de las Azacayas
- Fausto de Moya en la Tejuela
- Francisco de Vilches (no dice el lugar)

Y aunque en Alcalá no se fabricaban ni reparaban barcos, también había unas Atarazanas cuya acepción menos común es el lugar donde se trabajaba el cáñamo para la cordelería. Estaba situada en la calle Rosa, y aunque era propiedad de Antonio Cano, la tenía arrendada por 88 reales.
Por lo que respecta a la pregunta nº18, referente a los esquilmos, y al esquileo del ganado, contestaron que no había nada referente a eso en la ciudad.
La transcripción íntegra de las preguntas 17 y 18 es la que sigue:
17. Si hay algunas minas, salina, molinos harineros u de papel, batanes u otros artefactos en el término, distinguiendo de qué metales y de qué uso, explicando sus dueños y lo que se regula produce cada uno de utilidad al año.
Dijeron que en esta ciudad, no hay minas algunas; y que hay una salina en el sitio de Filique, propia de esta ciudad, que no está en uso; y que por la ejecutoria obtenida por esta ciudad en el Real Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda, su data en Madrid a veinte de septiembre de mil seiscientos cuarenta y nueve, refrendada de Pedro Ramírez de Mogrobejo, escribano de Cámara, se mandaron pagar, a esta Muy Noble Ciudad, por la propiedad, y usufructo de dicha salina, un mil doscientos y diez reales, los mismos que se cobran de las Arcas de Rentas de Salinas de la Ciudad de Córdoba.
Y que por lo que mira a molinos, hay en el término de esta ciudad, diez y seis harineros, los tres, propios de Don Joseph de Aranda al sitio del vao, extramuros del lugar del castillo; otro de Don Francisco Zefalba, al sitio del Cubillo, y otro a el del Nogueral, del Conde de Humanes, que constan verificados en la operación practicada en dicho lugar; y los once restantes que corresponden a esta operación: el uno al sitio de las Juntas, propio del Monasterio de Padres Cartujos de la ciudad de Granada que produce en arrendamiento, cien fanegas de trigo; otro al sitio de la Ribero Baja, propio del Marques del Cadimo vecino de la ciudad de Jaén, que produce al año cincuenta y cuatro fanegas de trigo; otro de Don Alonso Pineda vecino de esta ciudad a dicho sitio de la Ribera Baja, arrendado en cincuenta fanegas; otro en el mismo sitio propio de Don Nicolás Moreno, vecino de Granada, arrendado en cincuenta y seis fanegas; otro en la Ribera Alta, propio de Don Manuel Ibáñez, clérigo, Capellán, vecino de esta ciudad, arrendado en sesenta fanegas; otro en el mismo sitio, propio de Doña Catalina Jerez, vecina de esta ciudad, arrendado en sesenta y cinco fanegas; otro en el mismo sitio, de el Convento de la Encarnación de ella, produce setenta fanegas; dos, de Don Baltasar de Castro, vecino de esta ciudad, arrendados en sesenta y dos fanegas, que están al sitio de Frailes; otro en el de la Fuente de el Rey, de Francisco Alcaide vecino de ella, le produce treinta fanegas; y otro en el sitio de Guadalcotón, propio de Juan de Alcalá, vecino de Alcaudete, arrendado en veinte fanegas;
Y cuatro de aceite, el uno de Don Joseph de Aranda, verificado en la operación del Castillo, y los otros tres que corresponden a la de esta ciudad, el primero de el Convento del Señor Santo Domingo, de esta ciudad, al sitio de el Picacho, produce según prudente regulación anualmente, dos mil reales; otro de Don Fernando Montijano de la Rosa, al sitio del Caño, y por la misma razón, se le considera de utilidad, un mil y quinientos reales; y el tercero de Don Fernando Marrón vecino de esta ciudad, al sitio de la Camuña, que se le regula de utilidad, trecientos reales.
Y que sí mismo hay tres batanes, el uno de el dicho Don Joseph de Aranda, incluso en la referida operación de el Castillo; otro al sitio de Frailes, propio de Andrés de Torres que lo administra por sí, y se le regula, dará de utilidad al año, cuatrocientos y cuarenta reales; y el otro al sitio de la Ribera Baja, del dicho Don Nicolás Moreno, arrendado en doscientos setenta y cinco reales.
Y que hay en esta ciudad once hornos de pan cocer, primero de Doña María Teresa Montijano vecina de esta ciudad a la calle de Tejuela, se regula, le resulta de utilidad anual por arrendamiento, trescientos treinta y un reales; segundo, de Doña Segunda Antonia de Miranda, religiosa en el Convento de la Encarnación de ella, produce en arrendamiento trescientos noventa y ocho reales; tercero de Don Juan Fajardo, vecino de Jaén, a la calle de Antón de Alcalá, arrendado en trescientos noventa y ocho reales; cuarto, de Don Gabriel Ramírez de Aguilera vecino de esta ciudad, en el Llanete del Conde, arrendado en trescientos reales; quinto de Doña María Mercedes Religiosa en dicho Convento de la Encarnación, a la calle de las Monjas, arrendado en trescientos treinta y un reales; sexto, de dicho Convento a la calle de la Caridad, arrendado en la misma cantidad, de trescientos treinta y un reales; séptimo, de Don Antonio González, que produce la misma cantidad, a la calle de los Caños; octavo a la calle de la Veracruz, propio de María de Arroyo, arrendado en trescientos reales; noveno, de Don Juan de Villalta vecino de esta ciudad en la dicha calle Tejuela, que no está en uso, pero cuando lo estaba ganaba en arrendamiento, trescientos treinta reales; décimo de Don Alfonso de Alba, a la calle del Bordador, que también está sin uso, y cuando estaba arrendado producía la misma cantidad, de trescientos treinta reales; y el onceno de Don Joseph Cabezo, presbítero de esta ciudad, a la calle Braceros, arrendado en trescientos noventa y ocho reales.
Y que hay cuatro cantarerías, primera de Juan López Dávila vecino de esta ciudad, a la calle de Écija, se regula le produce de utilidad anual, quinientos y cincuenta reales; segunda, de Lorenzo López, a la calle de Tejuela que produce la misma cantidad; tercera de Juan López de Ávila el menor, a la misma calle, que produce, doscientos setenta y cinco reales; y la cuarta de Isabel de Córdoba en la calle de Antón de Alcalá, que produce trescientos y treinta reales.
Tres tenerías, la primera de Don Manuel de Castro vecino de esta ciudad, al sitio de las Azacayas, arrendada en quinientos reales; la segunda de Don Fausto de Moya, vecino de la de Jaén al sitio de la Tejuela, arrendada en quinientos y cincuenta reales; y la tercera, de Francisco de Vilches, vecino de esta ciudad, que la administra por sí, se regula le produce, setecientos y cincuenta reales, en cada un año.
Y que hay una Atarazana a la calle de Rosa, propia de Don Antonio Cano, vecino de esta ciudad, que le produce en cada un año, por arrendamiento, ochenta y ocho reales, y responden…
18. Si hay algún esquilmo en el término, a quien pertenece, qué número de ganado viene al esquileo a él y que utilidad se regula da a su dueño cada año.
Dijeron, que en esta ciudad no hay cosa alguna, de lo que contiene esta pregunta y responden…